Green New Deal

Gonzalo Gallardo Blanco 

El Green New Deal, traducido al español como «Nuevo Acuerdo Verde», es una propuesta política y un paquete legislativo presentado a comienzos de 2019 por el Partido Demócrata de los Estados Unidos (dinamizado por su sector más a la izquierda, los «Socialistas Democráticos de América»), cuyo principal objetivo enunciado es enfrentar el cambio climático y reducir la desigualdad social.  

El nombre de la propuesta hace referencia al famoso New Deal aprobado por el presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt en 1933. Un programa político con el cual se trató de hacer frente a la crisis financiera desatada por la Gran Depresión de 1929 y que se extendió durante los años posteriores, a través de una mayor intervención del Estado para reformar los mercados financieros, reestructurar la economía y dar cobertura social a los sectores de población más golpeados por la crisis económica.  

Alexandria Ocasio-Cortez, miembro de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos por parte del Partido Demócrata, presentó la propuesta en marzo de 2019 en el Congreso, que finalmente la rechazó. Sin embargo, la propuesta se convirtió en uno de los temas fundamentales de las primarias del Partido Demócrata para las elecciones presidenciales de 2020 y la consiguiente agenda del presidente Joe Biden, candidato ganador en las elecciones presidenciales (Arancón, 2019). Rápidamente la idea adquirió también un fuerte eco dentro de las organizaciones de izquierda y ecologistas europeas, abriéndose un debate sobre su viabilidad y profundidad entre sectores como los socialdemócratas, los verdes o la nueva izquierda, con discusiones que cristalizaron en el Parlamento Europeo, pero que también tuvieron una traslación propia en los distintos contextos estatales (sobre todo el británico, el francés y el español).  

El proyecto político y económico del Green New Deal incide fundamentalmente en dos planos, pese a la gran diversidad de orientaciones con las que puede llegar a presentarse. En lo que respecta a la lucha contra el cambio climático, la propuesta destaca por su objetivo de descarbonizar la economía en un corto plazo de tiempo (concretamente 10 años, en el plan inicial presentado por los demócratas de Estados Unidos). El proyecto estima como necesario reducir a cero las emisiones netas, lo cual significaría una profunda conversión a energías renovables y una adaptación del transporte, el consumo y la industria a modelos limpios y mucho menos contaminantes, conversión que implicaría una enorme inversión económica por parte del Estado. En lo que respecta a la lucha contra la desigualdad social, el Green New Deal estima necesario llevar a cabo un gran esfuerzo estatal para garantizar el pleno empleo y el acceso a sanidad, vivienda, educación y recursos básicos para todos los ciudadanos, en la senda de los Estados bienestaristas que se constituyeron en algunos pocos países europeos durante la segunda mitad del siglo XX (Rifkin, 2021).  

Fuera de Estados Unidos, esta propuesta se hizo realidad en el marco de la Unión Europea el 15 de enero de 2020, cuando el Parlamento Europeo votó apoyar el «Pacto Verde Europeo», de clara inspiración en el Green New Deal, que la Comisión Europea había aprobado un mes antes. Este acuerdo asumía el objetivo explícito de superar la amenaza que el cambio climático y la degradación del medio ambiente estaban generando e iban a generar en el futuro a Europa, llamando a transformar la UE en una economía moderna, eficiente en el uso de los recursos y más competitiva, y tratando de superar los elementos de crisis más graves causados por la pandemia de la Covid-19. Su orientación se incorporó también en el plan de recuperación «Next Generation», aprobado pocos meses después. Como ejemplo de algunas de las medidas concretas que el Green New Deal puede incorporar, la UE buscó garantizar con el acuerdo: 

  • La reducción de emisiones netas de gases de efecto invernadero en al menos un 55% hasta 2030 y en un 100% para 2050, en comparación con los niveles de 1990.  
  • El desarrollo y la adopción de fuentes de energía más limpias, como la energía marina y el hidrógeno, fomentando la integración de los sistemas energéticos en toda la UE y consolidando un modelo de eficiencia energética.  
  • La ampliación de zonas marinas y terrestres protegidas en Europa, recuperando los ecosistemas degradados y reduciendo el uso y la nocividad de los plaguicidas. 
  • La estabilización de todos estos objetivos en aras de la igualdad social, sin que ninguna persona o territorio se quede atrás (Consejo Europeo, 2023).   

Los limitados efectos que la implantación de este pacto tuvo en el corto plazo hizo que, durante los próximos años, los debates entre sectores ecologistas y de izquierdas en torno al Green New Deal se intensificaran. En este sentido, empezaron a estructurarse más claramente dos grandes posiciones en liza al respecto de este debate.  

Por un lado, encontramos a quienes, desde el principio, afirmaron que esta no era más que una propuesta de cambio superficial, la cual no se dirigía realmente contra las causas de fondo de la crisis climática, pues de facto suponía una adaptación a un capitalismo verde y un keynesianismo de nuevo cuño para la economía europea, sirviéndose para ello de una posición imperialista y privilegiada en el sistema internacional de Estados (Hickel y Kallis, 2019). Esta crítica incidió en que la transición a energías renovables, convertida en pilar fundamental del acuerdo verde, no podía sustituir la superabundancia en cuanto a niveles de consumo brindada por los combustibles fósiles, necesaria para el crecimiento económico. Por otro lado, se censuraba que la implementación del programa sería tan sumamente costosa en términos de recursos que podría llegar a ser contraproducente, todo lo cual convertiría a la propuesta en incapaz de hacer frente a la crisis ecológica, tanto en su vertiente energética como en la climática (Barnes, 2019, 2018; Fernández Durán y González Reyes, 2018; Riechmann, 2019). Por último, a medida que avanzaron los años, sobre todo a partir del inicio de la guerra de Ucrania, cuando la Unión Europea viró en su estrategia, poniendo cada vez más peso en la cuestión de la seguridad, la defensa y la migración, centrándose en nuevos planes estratégicos como el «Rearm Europe» e introduciendo finalmente esta orientación en la nueva «Agenda Estratégica 2024-2029», la crítica incidió en el carácter superficial, instrumental y ornamental que el Green New Deal había tenido desde el inicio para las élites europeas (Zubizarreta y Ramiro, 2024). Estas críticas fueron sobre todo desarrolladas por ciertas corrientes decrecentistas, del ecologismo radical y posiciones más de izquierdas.  

Por otro lado, los defensores del Green New Deal impugnaron la mayoría de estas críticas como un ejercicio de radicalismo vacío, al cual acusaban de dar lugar a una visión catastrofista o colapsista de la situación, no brindando así un marco de estabilización viable y realista en lo que la lucha contra el cambio climático se refiere (Pollin, 2019). En este sentido, para los defensores del Green New Deal estas críticas no darían cuenta de la profunda transformación política, social y antropológica acontecida en las sociedades occidentales, y especialmente agudizada en la era neoliberal, que habría reducido enormemente los límites de lo posible (Tejero y Santiago Muiño, 2019). Según estas mismas tesis, el acuerdo verde podría empezar a ampliar progresivamente tales límites, articulando las distintas posiciones en que se mueven las diversas empresas, sectores y fracciones de la oligarquía, de tal forma que sus críticos no estarían sabiendo apreciar las potencialidades que esta propuesta incorporaría para abrir un nuevo proceso de transformación (Riofrancos, 2019). Para los defensores del proyecto, ubicados entre el socio-liberalismo y posiciones algo más cercanas a la nueva izquierda, pese a sus límites, esta propuesta suponía un claro avance político, y el presunto radicalismo de las posiciones críticas podía echar a perder esos limitados avances.  

Bibliografía: 

Arancón, F. (18 de marzo de 2019). Las primarias demócratas buscan candidato a presidente de Estados Unidos. El Orden Mundial. https://elordenmundial.com/primarias-democratas-elecciones-2020/  

Barnes, J. (25 de abril de 2019). Between the Devil and the Green New Deal.  Commune. https://communemag.com/between-the-devil-and-the-green-new-deal/  

Fernández Durán, R. & González Reyes, L. (2018). En la espiral de la energía (Vol. II). Colapso del capitalismo global y civilizatorio. Libros en Acción.  

Hickel, J. & Kallis, G. (2020). Is Green Growth Possible? New Political Economy, 25(4), 469-486. https://doi.org/10.1080/13563467.2019.1598964 

Ocasio-Cortez, A. (19 de febrero de 2019). Resolution recognizing the duty of the Federal Government to create a Green New Deal, 116ºTH Congress, 1ºST Session, The House of Representatives: https://s3.documentcloud.org/documents/5729033/Green-New-Deal-FINAL.pdf  

Consejo Europeo (21 de febrero de 2025). Pacto Verde Europeo. Consejo Europeo/Consejo de la Unión Europea. https://www.consilium.europa.eu/es/policies/european-green-deal/  

Pollin, R. (2019). Decrecimiento vs Nuevo New Deal verde. New Left Review, Traficantes de Sueños.  

Riechamnn, J. (2019). Otro fin del mundo es posible, decían los compañeros. mra ediciones. 

Rifkin, J. (2021). El Green New Deal Global. Paneta. 

Riofrancos, T. (16 de mayo, 2019) Plan, Mood, Battlefield – Reflections on the Green New Deal. Viewpoint Magazine. https://viewpointmag.com/2019/05/16/plan-mood-battlefield-reflections-on-the-green-new-deal/  

Tejero, H. & Santiago Muiño, E. (2019). ¿Qué hacer en caso de incendio? Manifiesto por el Green New Deal. Capitán Swing.   

Zubizarreta, J. H. & Ramiro, P. R. (2024). La Unión Europea y el capitalismo verde militar: materias primas y acuerdos comerciales para el extractivismo neocolonial. Ecologistas en Acción y Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) – Paz con Dignidad.  

Share content
← Volver al Diccionario