Aceleracionismo
Andoni Alonso e Iñaki Arzoz
Corriente de pensamiento fundada en la universidad británica de Warwick en los años 90 del siglo pasado por el CCRU (Cybernetic Culture Research Unit) cuyos líderes fueron Sadie Plant y Nick Land. Se caracteriza por realizar un análisis del capitalismo al que describe esencialmente como un sistema económico y social en constante movimiento, expansión y cambio.
El aceleracionismo mostró en su inicio una doble característica. Primeramente, trató de describir cómo funciona el capitalismo, no desde el punto de vista de teoría económica, sino como el principal agente modificador de la sociedad contemporánea. A partir de aquí, generó una propuesta activista que consistía en impulsar programáticamente todavía más estos movimientos del capitalismo, acelerarlos, con el objetivo de rebasar sus propios fundamentos y abrir espacio para nuevas configuraciones sociales, esto es, para dar a luz una nueva sociedad postcapitalista.
La propuesta del CCRU trata de diferenciarse de la izquierda tradicional porque la consideraban ineficiente y anticuada para los tiempos modernos y presentó un programa alternativo donde la tecnología se entendía de una forma distinta; no solo como simple medio de producción sino como el principal factor acelerador y reconfigurador de la sociedad. Por ello, la tecnología y especialmente la digital y la informática, se erige como mecanismo privilegiado para la revolución definitiva por su clara capacidad de transformar los mecanismos sociales. Desde esta concepción, autoras como Sadie Plant propusieron una perspectiva feminista para el aceleracionismo -a la que denominó “ciberfeminismo”- porque consideraba la computación y el mundo digital como esencialmente favorecedores de las políticas progresistas de género. Este consideraba así que el pensamiento no lineal, la multitarea y la constitución de redes eran propios de las mujeres y podían convertirse en estrategias feministas para derrocar el patriarcado y la burguesía (Plant, 1998).
El aceleracionismo reivindicó un conjunto de precedentes eclécticos para su pensamiento. Desde el punto de vista literario, consideraron a Samuel Butler, los cosmistas rusos y algunas obras de ciencia ficción como antecedentes de su pensamiento. Desde la filosofía, hay dos autores -Karl Marx y la pareja Gilles Deleuze y Félix Guattari- que se convirtieron en referencias clásicas en los escritos aceleracionistas. Respecto a Marx, los aceleracionistas toman la interpretación de su filosofía fijándose en las contradicciones del capitalismo, que se hacen cada vez más profundas en el tiempo, como una estrategia para llegar al colapso del sistema y dar paso a la Dictadura del Proletariado. Esta sería la etapa necesaria para llegar a la disolución del Estado. A esta interpretación se la ha denominado como “científica” (Acosta y Arroyo García, 2019).
Desde esta concepción, no es posible combatir el capitalismo desde fuera de este sistema económico, porque tal cosa no existe (como dijo Margaret Thatcher, “TINA”, there is no alternative o no hay alternativa); o desde la nostalgia, porque es imposible retroceder en el tiempo; sino que es necesario atravesar cada una de las fases enunciadas por Marx para llegar al final de la historia, esto es, a la crisis definitiva. Los aceleracionistas apoyan esta interpretación marxiana en Grundisse (1939-1941/1973), especialmente en el texto titulado Fragmento de las máquinas. En este, Marx describe la contradicción entre una tecnología que tiende a automatizarse y por eso necesita menos trabajo, siendo el tiempo de trabajo, una determinante medida de valor para la economía capitalista (véase Capitalismo y crisis ecosocial). Los aceleracionistas postularon que la progresiva automatización, produciría la emancipación de la sociedad porque esto resolvería la paradoja planteada en el Fragmento. Este es un punto programático que defenderá posteriormente el aceleracionismo de izquierdas; la supresión del trabajo por la automatización tecnológica, como se expresa, por ejemplo, en el llamado Comunismo de lujo totalmente automatizado, la propuesta utópica de Aaron Bastani (2019).
Según los aceleracionistas, Guilles Deleuze y Félix Guattari enunciaron en El Anti-Edipo el planteamiento de que no hay que retirarse del proceso (capitalismo) sino acelerarlo. De estos dos autores, el aceleracionismo toma las nociones principalmente de desterritorialización y reterritorialización. La primera supone que el capitalismo, en sus flujos globalizadores, actúa también como disolvente de las estructuras tradicionales precisamente gracias a la fluidez y movilidad de los capitales. En este sentido, se produce un avance revolucionario porque se abren espacios para nuevas formas de vida, más allá de las tradicionales como, por ejemplo, el patriarcado. La segunda supone el movimiento inverso: el capitalismo siente la necesidad de volver a reconducir esos flujos y fijarlos de nuevo en otras estructuras estables. Precisamente es este congelamiento al que hay que combatir con sucesivas desterritorializaciones. El ideal sería así una desterritorialización absoluta que es, en palabras de Deleuze, una “utopía inmanente” (Deleuze y Guattari, 2013, pp. 101-102), porque no se trata de perseguir un futuro, construir algo nuevo, sino de activar los elementos que ya están presentes y llevarlos a su máxima expresión por medio de las sucesivas desterritorializaciones. La noción de utopía inmanente también está presente en el pensamiento del Nick Land, cuando se consideraba dentro de esa izquierda renovada y fue atento lector de Deleuze.
A pesar de que el aceleracionismo nació como una forma de repensar la izquierda, posteriormente se bifurcó en dos corrientes contrapuestas. Existen así un aceleracionismo de izquierdas y uno de derechas. Del primero, sus representantes más conocidos son Nick Srnicek y Alex Williams quienes, en 2013 publicaron el manifiesto #Accelerate: Manifiesto para una política aceleracionista. Declarándose pensadores progresistas, mantienen los postulados del CCRU histórico porque consideran que la izquierda tradicional no está a la altura de retos políticos actuales tales como el cambio climático, las crisis financieras globales, el agotamiento de recursos, etc. Todos estos retos están más allá de las capacidades analíticas y propositivas de los que estos autores denominan despectivamente como “política folk” ((Srnicek y Williams, 2017, p. 9). Esta se haya anclada en los modos del siglo XIX como huelgas, pancartas y comunas. No comprenden así que la tecnología es el factor fundamental del cambio en la sociedad actual, pero, paradójicamente, el propio sistema capitalista está entorpeciendo su completo desarrollo. La tecnología que se ha creado está así limitada, dicen estos autores, por lo intereses particulares del capitalismo, como el beneficio económico, siendo la labor política de la nueva izquierda liberar este potencial.
El aceleracionismo de derechas fue iniciado por Nick Land, uno de los fundadores del aceleracionismo, al cambiar radicalmente su filiación izquierdista para crear un movimiento que denominó “Ilustración Oscura” (Land, 2021), como contraparte a la Ilustración clásica que alentó la Modernidad. Land propone que el capitalismo es una suerte de máquina autorreplicante, dotada de inteligencia y que usa a los seres humanos para crecer, desterritorilizarse y abarcar no solo el planeta sino también la colonización del espacio. La aceleración consistiría así en liberar de toda traba al capitalismo, a través del libre mercado sin restricción gubernamental alguna, la creación de toda la tecnología posible, la abolición de la democracia y la restauración de una suerte de tecnofeudalismo, la eliminación de los derechos de las mujeres y de las minorías, así como la fusión de humano y máquina en un transhumanismo sui géneris. Hay que dejar un espacio ilimitado, entonces, para que el capitalismo alcance su apogeo, asumiendo, pues, que es beneficioso para la especie humana.
El éxito del aceleracionismo se manifiesta de manera bastante desigual, pues depende de su filiación política. El aceleracionismo de izquierdas no parece haber sido capaz de aglutinar de forma mayoritaria los discursos de la izquierda política actual. Da la impresión de que no hay oposición real al poder de las tecnologías y las formas de producción capitalistas que amenazan a la misma supervivencia de la especie humana. El fin del trabajo gracias a la automatización está muy lejos de lograrse. De acuerdo con Franco “Bifo” Berardi, conocido crítico del acelereracionismo, estamos en un momento donde el trabajo digital absorbe también el tiempo libre y se extiende sin límites por lo que la utopía de una automatización completa que abola el trabajo asalariado está muy lejos de cumplirse, especialmente en el trabajo inmaterial digital (Berardi, 2019).
También, los nuevos actores que han entrado a formar parte de la situación política actual -neofascismos y neoimperialismos, geopolítica depredadora, auge de los integrismos y nacionalismos radicales- parecen estar cercenando los procesos de desterritorialización que propusieron Deleuze y Guattari. Da la impresión de que la tecnología tampoco es siquiera el principal actor de la política contemporánea. Por ello, las utopías que presenta Aaron Bastiani (2019) y Paul Mason (2016) no parecen encontrarse cercanas y la impresión generalizada es que entramos más bien en una etapa distópica dirigida a un colapso ecológico y social que la tecnología no va a ser capaz de remediar y que, como mucho, podrá mitigar en parte sus efectos catastróficos.
Aunque resulte sorprendente, el aceleracionismo de derechas ha tenido mucha mejor suerte. En el momento actual, hay diversos movimientos de utraderecha que reivindican la figura de Nick Land y su Ilustración Oscura. Desde los incel a la Alt-Right, han vuelto a resurgir movimientos en contra de los derechos de las mujeres y de las minorías como promulga este filósofo, en una amalgama confusa que se denomina NRx o neorreacción contemporánea. Los enunciados básicos de la Ilustración Oscura -neofeudalismo tecnológico, disrupción de las estructuras sociales, estados convertidos en corporaciones, supremacismo, neofascismo y machismo, búsqueda inducida de un colapso social (Land, 2022)- son ampliamente compartidos por los así llamados “techno-bros” y por sus jefes y tecno-oligarcas del siglo XXI como Peter Thiel y Elon Musk, entre otros. La actual política norteamericana del presidente Trump y su apoyo sin condiciones al desarrollo de la inteligencia artificial es un indicador de cuán influyente se ha vuelto el aceleracionismo. En realidad, la idea de una supermáquina pensadora que utilice a los seres humanos como combustible ya había sido enunciada por Land. En cualquier caso, el aceleracionismo de derechas tiene un innegable protagonismo en la política y en la visión colapsista del siglo XXI.
En el contexto de la actual crisis eco-social el aceleracionismo se presenta como polémica propuesta filosófico-política, anclada en el mito del progreso -una suerte de progreso progresado-, pues carece de un análisis científico y económico riguroso en el cual sustentarse. Influido por cierta siniestra poética post-ciberpunk de la llamada “magia del caos”, derivada de conceptos relacionados como la “hiperstición” de Land (una ficción performativa que crea su propia realidad o “la (tecno-) ciencia experimental de las profecías autocumplidas” (CCRU, 2021), su propuesta disruptiva prefigura la deriva irracionalista de ciertas teorías contemporáneas en su implicación en el presente y el futuro de un mundo convulso.
Bibliografía:
Acosta Iglesias, L. & Arroyo García, N. (2019). «Pensar el aceleracionismo, ¿con o contra Marx? El fragmento sobre las máquinas a debate en el S. XXI. Argumentos de razón técnica, 22. https://doi.org/10.12795/Argumentos/2019.i22.08
Bastiani, A. (2019). Fully Automated Luxury Comunism. Verso.
Berardi, F. (2019). Futurabilidad (Futuros Próximos). Caja Negra.
CCRU. (2021). Hiperstición. Materia Oscura Editorial
Deleuze, G. & Guattari, F. (2003). Anti-Oedipus: Capitalism and Schizophrenia. Mansell Publishing.
Deleuze, G. & Guattari, F. (2013). ¿Qué es la filosofía? Anagrama.
Land, N. (2011). Fanged Noumena, Collected Writings 1987-2007. Urbanomic, Sequence Press.
Land, N. (2022). La Ilustración Oscura. Materia Oscura Editorial.
Mackay, R. & Avanessian, A. (Eds.). (2019). #Accelerate: The Accelerationist Reader. MIT Press.
Marx, K. (1973). Grundisse. Foundations of the critique of political economy. Vintage Books. (Obra original publicada en 1939-1941).
Mason, P. (2016). Postcapitalism: A Guide to Our Future Farrar. Straus and Giroux.
Plant, S. (1998). Zeros and Ones: Digital Women and the New Technoculture. Four State.
Srnicek, N. & Williams, A. (14 May, 2013). #ACCELERATE MANIFESTO for an Accelerationist Politics. https://criticallegalthinking.com/2013/05/14/accelerate-manifesto-for-an-accelerationist-politics/
Srnicek, N. & Williams, A. (2017). Inventar el futuro, Poscapitalismo y un mundo sin trabajo. Malpaso.