Alfabetización ecosocial

Sofía Pérez Baeza y María del Buey Cañas 

La alfabetización ecosocial o ecoalfabetización reúne un compendio de herramientas con un enfoque ecológico, social, político y educativo (véase Educación ecosocial), orientado al análisis crítico de la crisis ecosocial global que atravesamos y a promover formas de organización social compatibles con los límites planetarios.  

En este sentido, la década de 1970 representa una fecha clave. Por un lado, esta década marca el inicio de la dinámica de extralimitación planetaria, es decir, el momento en el que la humanidad superó en su consumo y generación de residuos la capacidad anual de regeneración de la biosfera. Desde entonces, pese al incremento de conocimiento científico disponible sobre las distintas dimensiones de la crisis, el deterioro de las condiciones ecológicas y sociales no ha dejado de acelerarse.  Y, por otro lado, esta década marca también el surgimiento de la educación ambiental, uno de los principales precedentes de la alfabetización ecosocial.   

La educación ambiental apareció como un proceso educativo que, pese a suponer un importante avance en concienciación ecológica, mantenía en gran medida una visión instrumental de la naturaleza y enfoques sociales centrados en la responsabilidad individual. Es por ello que la educación ambiental tradicionalmente ha promovido saberes, conductas y aptitudes sostenibles en un sentido débil, compatibles con los marcos económicos ecocidas dominantes (véase Ecocidio). Esta limitación se debe, en parte, a la propia ambigüedad de conceptos como sostenibilidad y desarrollo sostenible. De hecho, la ambigüedad del concepto de desarrollo y los distintos enfoques a los que hace referencia han permitido la convivencia entre propuestas profundamente distintas e incluso incompatibles entre sí, incluídas aquellas que siguen considerando posible el crecimiento económico ilimitado con el cuidado y preservación de la biosfera (véase Capitalismo verde).  

Es por ello que la alfabetización ecosocial recoge las aportaciones de corrientes previas, pero toma distancia de los enfoques de sostenibilidad débil y las perspectivas de desarrollo de la educación ambiental, planteando una revisión crítica de los imaginarios sociales que perpetúan la crisis socioecológica. Así, la nueva visión que propone la perspectiva ecosocial “denuncia la subordinación de la ecología a la economía (siendo más precisos, a una organización socio-económica depredadora) y su obsesión por el crecimiento y la lógica de la dominación y del sometimiento de la vida (en sus diversas expresiones) a la lógica de la acumulación” (González Reyes, 2018, p. 81). De este modo, se distancia de perspectivas antropocéntricas (véase Antropocentrismo) centradas exclusivamente en la conservación de la naturaleza y la modificación de hábitos individuales. Este posicionamiento crítico se articula desde el rechazo de aquellas propuestas que todavía persiguen compatibilizar el cuidado de la naturaleza con modelos de crecimiento económico ilimitado. Por muchos motivos, estas propuestas resultan insuficientes para hacer frente a los escenarios críticos que enfrentamos. 

En este sentido, la ecoalfabetización incorpora las nociones de límites biofísicos, decrecimiento, fractura metabólica (véase Metabolismo social) o justicia ecosocial, entre otras, para señalar la imposibilidad de sostener modelos socioeconómicos de consumo material y energético intensivo. Asimismo, persigue trascender la enseñanza formal y promueve la construcción de un conjunto de saberes ecosociales como precondición necesaria para procesos de cambio justos y consensuados. Precondición que por sí sola no es suficiente para lograr la transformación de nuestros modelos civilizatorios actuales, pero sí aporta unos cimientos sólidos y críticos imprescindibles para la misma.  

El objetivo principal de la alfabetización ecosocial o ecoalfabetización es animar y arraigar procesos de transformación colectiva basados en la generación y puesta en común de saberes, actitudes y aptitudes comunitarios comprometidos con la construcción de sociedades ecosocialmente justas y responsables con los mencionados límites biofísicos de nuestro mundo. Frente a la lógica de extralimitación planetaria acelerada, asumir los límites implica un uso consciente de los bienes biosféricos que no comprometa los procesos de regeneración de los ecosistemas ni la integridad de las comunidades humanas y no humanas que dependen de ellos. En esta línea, el análisis crítico de los fenómenos asociados a las distintas dimensiones de la crisis ecosocial pone de manifiesto que lograr un buen encaje con los ecosistemas (Riechmann 2014) es la vía más adecuada para lograr una vida buena para el mayor número posible de seres vivos, humanos y no humanos. 

La alfabetización ecosocial parte del reconocimiento de que la actual crisis socioecológica no puede entenderse al margen de los imaginarios sociales dominantes, y uno de sus principales objetivos consiste en superar aquellos imaginarios desadaptativos que comparten las sociedades industrializadas, además de generar un marco interpretativo de la realidad en equilibrio con los límites biofísicos planetarios. Estos imaginarios resumen el conjunto de representaciones, símbolos y relaciones que componen la realidad social de cada sociedad, dando lugar y dejándose determinar al mismo tiempo por sus características sociohistóricas (Castoriadis 2013, pp. 11-12), y que han propiciado el desarrollo de este tipo de sociedades al margen de los ecosistemas. En este sentido, la alfabetización ecosocial no se limita a promover actitudes individuales como el reciclaje, la preocupación por el cambio climático o la apreciación y cuidado de espacios naturales, sino que su propuesta implica una transformación más profunda de los marcos socioeconómicos (Madorrán y Almazán, 2022) que reproducen y perpetúan imaginarios sociales ecocidas. 

Así, la alfabetización ecosocial propone tomar el aprendizaje y profundización sobre la cuestión ecosocial como herramientas principales para navegar nuestro presente. Lo hace incorporando una dimensión ético-política de enfoque ecocéntrico, es decir, aquella que considera que la producción de los objetos de nuestra sociedad y la manera de relacionarnos con ellos debe partir siempre de los principios de inter y ecodependencia respetuosos con los ciclos de regeneración de la biosfera terrestre. Ello implica la renuncia crítica de la razón económica capitalista de crecimiento ilimitado, así como de los valores de excepcionalidad humana, por la cual los seres humanos creen que poseen capacidades únicas como el lenguaje, la cultura o la tecnología, que los separa de la naturaleza; o la exencionalidad humana que describe la ilusión que se deriva de la anterior de que el ser humano se encuentra separado y por encima de la naturaleza y, por tanto, exentos de cumplir con las leyes de la física y biología. Es decir, implica el rechazo de estas nociones como principales motivos de creación de mundos sociohistóricos en favor de un modelo ecocéntrico. De este modo, la alfabetización ecosocial apuesta por la ampliación de nuestras comunidades políticas y morales más allá de las fronteras de lo humano, sin obviar las capacidades y responsabilidades diferenciadas de cada individuo y sociedad. 

Por lo tanto, frente a la ficción moderna de un sistema económico que defiende el dominio técnico absoluto sobre la naturaleza, la alfabetización ecosocial propone la superación de un marco mecanicista e instrumental en favor de un paradigma relacional basado en la interdependencia, poniendo en relieve cómo se integra la acción del ser humano dentro de la trama ecosistémica. 

En este contexto, es importante destacar que la manera en la que percibimos el mundo tiene consecuencias directas en las formas en las que nos relacionamos con él. Si nuestros imaginarios reproducen la idea de que el ser humano está separado de la naturaleza y que es ontológicamente superior a ella, esta última se convierte en un recurso para ser utilizado en nuestro beneficio. Sin embargo, nosotros somos naturaleza y nuestra supervivencia depende de las condiciones de habitabilidad del planeta. Por ello, debemos cuestionarnos cómo moldean nuestras creencias y las narrativas que nos contamos sobre el planeta en el que vivimos y los usos que hacemos de él.  

La crisis ecosocial no es un problema meramente tecnocientífico, sino también cultural, ético e imaginativo. Por ello, y con el objetivo de construir una conciencia ecosocial, el arte puede contribuir a la alfabetización ecosocial a través de la catalización de nuevas formas de relación no antropocentristas con el mundo, así como nuevas formas de sensibilidad y acción. Esto se debe a las posibilidades que despliegan las propuestas artísticas de experiencia crítica de la naturaleza, así como de reflexión y de generación de imaginarios alternativos de convivencia. Las artes visuales, la literatura, la performance, el cine o el arte sonoro, entre otras prácticas, permiten experimentar otros puntos de vista y otros futuros posibles, así como también analizar los imaginarios culturales dominantes y procesar los conocimientos científicos sobre la actual crisis ecológica.  

De esta manera, el arte se convierte en un importante aliado en la sensibilización, la ampliación del reconocimiento ético intergeneracional e interespecie y la anticipación a las posibles situaciones futuras. Esto posibilita la creación de campos simbólicos y afectivos alternativos que reconocen al ser humano como una parte más de un rico sistema de relaciones de interdependencia. Es esta dimensión relacional la que sostiene la trama de la vida en el planeta, y su revalorización puede contribuir a la transformación de nuestras prácticas epistémicas y éticas. Por ejemplo, la ecocrítica sirve como herramienta complementaria a la alfabetización ecosocial, analizando la relación entre la cultura y la naturaleza y estudiando las conexiones entre la crisis ecológica y los problemas estructurales de nuestra sociedad. Lo hace a través de las historias que nos contamos, es decir, la interacción del ser humano con el resto de naturaleza no humana, nuestra condición de seres interdependientes y sus representaciones desde una perspectiva ecocéntrica.  

En conclusión, los saberes promovidos por la alfabetización ecosocial buscan incluir el desarrollo de una serie de competencias, actitudes y valores que permitan hacer un análisis crítico de la realidad presente y pasada, así como también hacer frente a la crisis multidimensional desde un punto de vista de justicia social y democrática, superando el antropocentrismo, androcentrismo, etnocentrismo y eurocentrismo imperantes de las sociedades industrializadas. Estos aprendizajes persiguen la transformación individual y colectiva, destacando que es necesario desarrollar una autonomía en interrelación. 

Por ello, más que constituir una propuesta únicamente educativa o pedagógica de sensibilización ambiental, podemos hablar de la alfabetización ecosocial o ecoalfabetización como un proyecto de transformación de las sociedades industrializadas que tiene por objetivo reorientar estas sociedades hacia modelos de convivencia respetuosos con los límites ecológicos y compatibles con la continuidad de la vida en el planeta al que pertenecemos. En definitiva, la alfabetización ecosocial abre la posibilidad de construir horizontes de posibilidad de vidas dignas en convivencia con el resto de la biosfera en un contexto de creciente incertidumbre ecosocial. 

Bibliografía: 

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del Buey Cañas, M., & Pérez Baeza, S. (2023) Una Guía Para La Alfabetización Ecosocial: Paz, decrecimiento y sustentabilidad para un mundo posfosilista. Energía de Paz. https://fund-culturadepaz.org/wp-content/uploads/2024/02/Una-guia-para-la-Alfabetizacion-Ecosocial-Paz-decrecimiento-y-sustentabilidad-para-un-mundo-posfosilista_enero24_ocr-1_compressed.pdf 

Castoriadis, C. (2013). La institución imaginaria de la sociedad. Tusquets Editores. 

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Gallopín, G. C. (2003). Sostenibilidad y desarrollo sostenible: un enfoque sistémico (No. 5763). División de desarrollo sostenible -CEPAL-. Santiago de Chile: Naciones Unidas. 

García, E. (2004) Medio ambiente y sociedad: la civilización industrial y los límites del planeta. Alianza. 

González Reyes, L. (2018). Educar para la transformación ecosocial: orientaciones para la incorporación de la dimensión ecosocial al currículum. FUHEM ecosocial.  

Herrero, Y. (2022). La crisis ecosocial. Un diálogo pendiente entre progreso y sostenibilidad. Diario de los Yacimientos de la Sierra de Atapuerca. 

Madorrán, C. & Almazán, A. (2022). Presentación. Alfabetización ecosocial: Fundamentos, experiencias y retos. Revista Internacional de Educación para la Justicia Social, 11(2), 7-9. 

Riechmann, J. (2014). Un buen encaje en los ecosistemas. Catarata. 

Riechmann, J. (2022). Simbioética. Homo sapiens en el entramado de la vida. Plaza y Valdés. 

Roldán-Arcos, S., Pérez Martín, J. M., & Esquivel-Martín, T. (2022). Educación para la Justicia Ambiental: ¿Qué Propuestas se están Realizando?. Revista Internacional De Educación Para La Justicia Social, 11(2), 12-27.https://doi.org/10.15366/riejs2022.11.2.001  

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